Los que nos seguís habitualmente, sabéis que Perú es uno de nuestro países favoritos. Tanto así, que ha sido donde Alberto (fundador de Ruteart) ha vivido más de 7 años y por eso, nuestro viaje tiene tanto éxito.
Viajar a Perú es adentrarse en uno de los países con más variedad paisajística del planeta, donde en un mismo viaje puedes encontrarte con costa, sierra y selva.
La imponente cordillera de los Andes atraviesa el país de norte a sur y acoge ríos, valles y climas de todo tipo.
Lo mejor de esto es que Perú es un destino al que se puede —y se debe— viajar todo el año.
Siempre hay algo que ver y algo que hacer.
Y con tanta variedad, la clave está en saber qué llevar a Perú para disfrutarlo sin sobresaltos y sin los “ojalá me hubiera traído esto”.
Por eso, aquí van seis imprescindibles que no pueden faltar en tu maleta o mochila si vienes a Perú de vacaciones.
Índice de Contenidos
#1 Ropa, calzado y demás bártulos para un clima que no se aclara
Perú es enorme y variado, y una de las claves para preparar bien la maleta es tener claro por qué zonas te vas a mover. Porque no, no es lo mismo meterse en la selva que pasear por la costa o subir a la sierra.
Si vas a la selva —Iquitos, Puerto Maldonado, Tarapoto…—, toca ropa ligera pero de manga larga para protegerte del sol y de los mosquitos.

Tampoco va a sobrar un buen repelente, un chubasquero y una funda impermeable para el móvil y el pasaporte. Aquí la lluvia no avisa.
En la costa —Lima, Paracas…— será suficiente con ropa veraniega, un bañador, protector solar y algo de abrigo para cuando caiga la noche. Eso sí, cuidado porque en su invierno en toda la costa puede hacer bastante frío por la humedad.
Y si te vas a la sierra —Cuzco, Arequipa…—, prepárate para ir vestido por capas. Por las mañanas y noches hace frío, y al mediodía calor. Mucho calor.
Aquí necesitas un polar, una chaqueta que corte el viento, pantalones cómodos y, sí o sí, protector solar.
¿Y los pies? Se lo van a currar. Entre recorrer ciudades, senderos, cuestas y caminos, lo mejor es llevar unas zapatillas de trekking o unas deportivas que te proporcionen un buen agarre y que sean cómodas.
No hace falta que sean de expedición, pero sí resistentes.
Unas chanclas o sandalias también vienen bien: para las duchas, para darles un respiro a tus pies al final del día y para disfrutar de la costa.
Se podría decir que no hay mejor época para viajar a Perú, pero sí una maleta que preparar con mucha cabeza.
#2 Un botiquín no puede faltar
Aunque en Perú hay buenas farmacias en las grandes ciudades, cuando estás en medio de una ruta, en un pueblito andino o cruzando la Amazonía, te va a hacer muy feliz tener tu botiquín a mano si lo necesitas.
Tampoco hace falta que te lleves una mini farmacia, pero sí lo básico: analgésicos como paracetamol o ibuprofeno, tiritas, desinfectante, algún antihistamínico por si te da una reacción alérgica un bicho o alguna planta.
Ahora bien, si hay un terreno en el que te puede pillar desprevenido, es en el estómago.
La comida peruana es una de las razones para viajar a Perú, sí, pero tu sistema digestivo igual no está preparado para tanto estímulo.
Aquí la gastronomía no se anda con medias tintas: ceviches con ají, salsas, carnes marinadas, frituras y un amor absoluto por los aderezos.
Todo riquísimo, pero no siempre suave.
Por eso, en tu botiquín no puede faltar un buen protector gástrico, algún antidiarreico, sales de rehidratación oral y, si eres de estómago sensible, pastillas para los gases o la acidez.
Más vale prevenir, porque la cocina de Perú es una de las más espectaculares del mundo, ¡y querrás probarlo todo!
Que si los mejores platos peruanos de influencia criolla, la famosa comida chifa —mezcla peruano-china—, la nikkei —de influencia japonesa— o la innovadora cocina novoandina —que rescata productos y recetas ancestrales con un toque moderno—.

Y a todo esto súmale la variedad regional.
Vamos, que en Perú vas a comer bien. Solo asegúrate de llevar lo necesario por si tu estómago lo necesita.
#3 Remedios para el mal de altura
El soroche —el temido mal de altura— no entiende de edad ni de forma física. Ataca cuando menos te lo esperas.
¿Los síntomas? Dolor de cabeza, náuseas, insomnio, fatiga y esa sensación de que el cuerpo no te sigue el ritmo.
La causa es la altitud, porque el oxígeno en el aire escasea y tu cuerpo necesita un tiempo para adaptarse.
Lo ideal es subir poco a poco, hidratarse muchísimo y evitar comidas pesadas.
Pero además de esto, hay que llevar lo necesario: pastillas para el mal de altura que te pueden vender directamente en Perú o caramelos de coca, que ayudan a aliviar los síntomas y además saben sorprendentemente bien.
Esto es especialmente importante si vas a lugares como Cuzco o cualquier lugar de los Andes, no tanto en Machu Picchu, donde el cambio de altura es menor, en contra de la creencia popular.
También puedes tomar mate de coca; aunque no es mágico, sí puede dar un pequeño empujón.
Y ojo con un detalle que pasa desapercibido: en las zonas altas y secas el aire reseca —y mucho— la piel y los labios.
Así que junto al protector solar, mete en la mochila un buen protector labial con SPF.
Te va a salvar en los Andes y también en el desierto de Paracas.
#4 Antifaz y tapones para dormir de verdad
Dato curioso: en Perú no suele haber persianas. Lo más que encontrarás son cortinas gruesas, pero si eres de las personas que necesitan absoluta oscuridad, mejor sigue leyendo.
Ah, además, muchas calles tienen movimiento a todas horas: bocinazos, tráfico, vendedores ambulantes, perros que ladran toda la noche, obras a cualquier hora… y alojamientos con paredes que parecen de papel.
¿Solución? Antifaz y tapones. Estas dos cosas que llevar a Perú en tu maleta te van a salvar en hostales, autobuses y hasta en hoteles que den a una calle ruidosa.
#5 Lleva hueco en la maleta o mochila
Perú tiene una de las artesanías más espectaculares del mundo. Y cuando la veas… querrás llevártelo todo.
Que si tejidos andinos con colores que no sabías que existían, bufandas, ponchos, gorros y mantas de alpaca.

O mejor aún: bolsos hechos a mano, pulseras tejidas y mochilas bordadas.
Por no hablar de las piezas de cerámica, figuras talladas o sus increíbles instrumentos musicales como el charango o la zampoña.
Y sí, también los clásicos que no fallan entre los turistas: llama-llaveros y llamas de peluche por todas partes. No vas a poder resistirte.
Todo es bonito, barato y difícil de dejar pasar, así que lo más importante que llevar a Perú es… ¡espacio libre en la maleta!
Eso sí, ten mucho cuidado: está prohibido sacar del país objetos de arte precolombino.
Y sí, vas a toparte con más de un vendedor que te asegurará que sí puedes llevártelo.
Ojo también con la hoja de coca seca: puede parecer buena idea llevártela para hacerte un mate en casa, pero en aduanas puede jugarte una mala pasada.
#6 Otros imprescindibles que llevar a Perú
Además de lo básico, hay algunos detalles que te van a hacer la vida más fácil en Perú.
Aunque las tarjetas funcionan en prácticamente todo el país, siempre es bueno llevar efectivo para pagos en mercados, buses, puestos de comida o tours rurales.
Llévate soles peruanos —o mejor cámbialos allí— y billetes pequeños, porque el “no tengo cambio (no tengo sencillo, como dicen en Perú)” es el pan de cada día.
Y si no sabes cómo moverte, Rome2Rio o Moovit te van a ayudar a entender las rutas y conexiones sin liarte demasiado.
¿Todo listo para tu viaje a Perú?
Con una maleta bien pensada y la mente abierta, ya tienes medio viaje ganado.
La otra mitad es decidir qué ver en Perú, qué hacer y cómo moverte, que no es poca cosa. Es un destino increíble, pero también enorme.
Y si no te apetece estar pendiente de horarios, traslados, entradas o cómo moverte de un sitio a otro sin perder el tiempo —ni la paciencia—, ya que el viaje a Perú no es fácil de organizar, pues ven con Ruteart que nos encargamos de todo. Y además, somos expertos reales del destino.
Organizamos tu ruta para que tú solo te ocupes de lo importante: ¡disfrutar!
Con la mochila lista y sabiendo qué llevar a Perú, solo te queda una cosa: dejar que nuestro viaje organizado a Perú te lo ponga todo más fácil.